martes, 27 de marzo de 2012

Fusión Divina de Diana



Testimonio de Fusión Divina de "Diana", un maravilloso Ser de Luz que vino a manifestar y transmitir Alegría...


Diana Mendoza y Villarías
Fecha de nacimiento: 31/07/1988
Edad: 23

Día 1 (14/dic/2011)

Sanación, alineación y reunión con mi familia de luz.

Comenzó la alineación, todo iba guiado por la música y los sonidos que comenzaban a sintonizarme con mi alma y con la divinidad. Desde el principio se sentía mucha energía recorriendo todo mi cuerpo de arriba-bajo de adentro hacia afuera y viceversa. Comencé a relajarme y poner atención a mi respiración y a los latidos de mi corazón para procurar el silencio de la mente alborotada. Y me comencé a dejar llevar por la música y este fue mi viaje (está un poco largo…aprovechando el no-tiempo no-espacio):

Me vi en un bosque, lo sentí como celta, era de noche, al parecer de luna llena pues los espacios por donde penetraba la luz de luna se veían bastante claros. Estaba vestida con un vestido largo blanco e iba flotando, al principio algo rápido, como si estuviera huyendo de algo  pero después me interné más en el bosque y comencé a moverme con más serenidad, la noche muy fresca  y los árboles muy altos mientras caminaba entre ellos podía escuchar sus voces y sus cantos, muchas distintas vibraciones en una bella armonía. Llegué a un claro en donde había un lago y me acerqué a la orilla, debajo del agua se veían estelas de luces brillantes, sobretodo azules, que se entrecruzaban dibujando figuras subacuáticas y se iban acercando a donde yo estaba entre hincada y sentada. Cuando llegaron a la orilla salieron de la superficie en forma de unas manos de agua que comenzaron a acariciarme sutilmente el rostro, mi cabello y mis hombros, luego me quitaron el vestido, dejándome desnuda mientras yo entraba como en un trance sutil y sereno quedando recostada sobre mi costado como en una ensoñación. Me veía desde afuera como unas cabezas de mi misma (mis partes obscuras y demonios) en expresiones de dolor, enojo, frustración, etc. salían y regresaban bruscamente sin desprenderse de mi cuerpo pacífico que en ningún momento perdió su serenidad. De pronto de algún lado llegaron como unas 7 mujeres pequeñas, como de 40 cm todas iguales entre ellas y a su vez iguales a mi en un vestido blanco, mis otros Yoes que rodearon mi cuerpo y emitían cantos y movimientos suaves, comenzaron a sanarme y a apaciguar y transmutar a mis demonios hasta integrarlos de nuevo a mí. Después me hicieron levitar en la misma posición y comencé a flotar por encima del lago hasta encontrarme en su centro, debajo de mi se comenzó a formar un remolino que mientras giraba abría un hueco mientras el agua subía en espirales por encima de la superficie formando una esfera de que me envolvía bajo la luna llena iluminando todo el escenario.

Regresé al aquí-ahora y comencé a quedarme dormida visualizando mandalas y colores hasta que se puso una música hindú que inmediatamente me transportó de nuevo a un bosque en una locación distinta, esta vez es un día muy despejado y lleno de luz. Yo me encuentro danzando entre los árboles, atenta a los sonidos y los movimientos de mi entorno intentando danzar al ritmo que el viento hacía danzar a las plantas. Es una danza tipo hindú y entonces escucho un río y sigo su sonido, me acerco a él y éste llevaba a una caída de agua muy alta, me agacho a tocar el agua y en ese momento me fundo con ella, ahora yo soy el río y comienzo a fluir a gran velocidad y a caer por la cascada, pero no llego hasta abajo porque a la mitad de la caída, la roca me jala hacia el interior de la cascada, entonces me encuentro en una cueva, húmeda y obscura pensando en el contraste de escenarios en un mismo espacio. Empiezo a adentrarme hasta llegar a un recinto pequeño con penumbra de fuego donde hay una formación natural de roca cóncava conteniendo agua, como un oráculo en donde se forma una espiral descendente hacia el centro de la tierra en la cual me fundo y comienzo a bajar por el pequeño pilar de roca. Este fue mi momento de conexión a la Tierra, a partir de este momento yo soy la Tierra, o mejor dicho, somos una. Ahora yo soy la roca, húmeda y fría, y comienzo a expandirme, subo a la superficie y siento el río y los peces correr a través de mí, continúo expandiéndome por el suelo, la tierra y siento las pulsaciones sincronizadas de una danza sanadora y las pisadas de insectos y animales, por las raíces comienzo a subir por el pasto y las plantas, siento como ellos se alimentan de mí porque yo estoy ahí para ellos, subo por las flores que abren al Sol y me convierto en la luz que me abraza, subo por los troncos de los árboles hasta sus copas, brindando cobijo a aves que cantan para mí y por sus hojas me disperso al cielo y me convierto en el viento. Todo simultáneo y en expansión.

Por Tierra y viento me transporto a un desierto como árabe, siento el calor y soy la arena y a la vez el viento que remueve mis partículas. Siento las pisadas de una caravana en camellos y en otro lugar siento las pisadas de un hombre cansado cuyas energías se agotan hasta caer muerto sobre mí e inmediatamente lo abrazo en compasión para absorber su dolor, su sufrimiento y comienzo el proceso de desintegrar su cuerpo para integrarlo al mío.

De ahí me dirijo al océano para cruzarlo, soy la arena, me convierto en los corales y soy también las algas que se mueven al ritmo de las corrientes, suave y fluidamente. Siento las vibraciones de los cetáceos, observo jugar a los delfines y bancos de peces multicolores que desprenden partes de mi cuerpo para alimentarse. Quiero quedarme en esas profundidades más tiempo pero algo me jala velozmente hasta tierras americanas en donde tomo la forma de un árbol que cobija con su sombra a un indio americano abrazando y transmutando su tristeza ocasionada por la destrucción inevitable de su raza. Y observo a un anciano que recorre sus tierras con la mirada en un viaje al pasado reconstruyendo la historia de su vida, contemplado simultáneamente el principio y el fin de su ciclo, nostálgico pero lleno de templanza y sabiduría.

Y como Tierra me voy a la selva de Centroamérica, territorio maya y me expando en abundancia, soy tantas plantas, árboles y rocas húmedas, siento las gotas de lluvia caer y a las ranas saltar sobre mi cuerpo. Pero la música da un giro que drásticamente me lleva a un jardín oriental muy grande y abundante. En una tarde parecía un clima de montaña al atardecer algo nublado. Siendo la Tierra siento los pasos de dos o tres ancianos que merodean por ahí y escucho algunas abejas o insectos voladores, percibo que en algún punto de ese jardín hay un hombre enfermo e inmediatamente detecto de qué se trata. Simultáneamente noto que la anciana busca una planta entre su cultivo de las medicinales, me busca a mí pero ella no lo sabe aún, hasta que le llamo telepáticamente como diciendo “¡Aquí estoy! Tómame que yo puedo sanar a ese hombre, broté de la Tierra especialmente para él” Increíblemente la mujer se volteó a mirarme de inmediato y se agacho, me observó, me acarició diciéndome que iba a llevarme con ella. En ese momento sentí una felicidad inmensa por haber sido escuchada y llevada a mi destino predilecto…

Entre un millón de cosas más, me pongo a pensar qué hubiera sentido si no hubiera sabido escucharme aquella anciana, en el peor de los casos ese hombre pudo haber muerto. Qué sentirá la Tierra al no ser escuchada por sus hijos? Con tanta sabiduría para regalarnos y lo único que espera a cambio es amor y cuidado, ella quiere, por encima de todo que nosotros estemos bien y aprendamos a amar-nos.

Al final me transporto conscientemente a mi infancia para saber cómo me veían los árboles entonces. Siendo Tierra y árboles siento a Diana, la niña de 5 años jugando en el lodo, subiéndome a las ramas y construyendo refugios entre los arbustos con ramas y hojas, sintiéndose siempre segura y cobijada por mí. Tomo la forma del pino más alto del lugar en donde Diana vive y sé cuando ella viene a verme, percibo que tiene una especial predilección por estar cerca de mí, sobretodo de noche, es cuando ella puede ver mis rostros y no se asusta exactamente pero no se acerca mucho a mí, mi tamaño le impone así que se sienta a cierta distancia y me observa durante unos minutos, a veces solo viene a eso, platica un poco conmigo y se va a casa.

De pronto me encuentro en el vientre materno, me transporto a varios momentos en donde mi madre está a solas conmigo, momentos de silencio en los que ella está prestándome atención, me siente, suspira y a veces canta, a veces llora…a veces de alegría a veces con un sentimiento triste o inseguro pero me dice que todo va a estar bien, que ella cuidará de mi. Escucho sus latidos que me dicen lo que ella estás sintiendo y desde ese momento yo siento que la amo. Me siento tranquila y protegida, cobijada por ella.


Canalizaciones de Mara
 
Todo lo que escribió Mara coincidió con lo que yo visualicé y sentí. Me dijo que la reunión con mi familia de luz fue en un bosque poblado de árboles muy altos y me sentaron en un como trono y me coronaron, todo alrededor mío había fuego y entre el fuego se dibujaba el ave fénix todo el tiempo.

 

La clave de la apertura a otros mundos está en tu corazón. En ese espacio de silencio del estado meditativo te multiplicas, esos Yoes trabajan; eres tú moviéndote en el tiempo-espacio haciendo trabajo de luz. Inténtalo, medita en la naturaleza cuando te atrevas y verás cómo responde tu alrededor. Tú estás ahí, en esos otros planos aunque no seas consciente de ello.

Fúndete con la naturaleza y sabrás qué está pensando esa roca, qué está sintiendo esa planta. Siéntete el aire ¿Te das cuenta que te llama? Siéntelo tocar tu piel y escucha lo que tenga que decirte. Ellos te buscan, ellos te llaman, son los elementos, es la vida a tu alrededor. Tú los escuchas, inténtalo, fúndete con ellos, sé uno con ellos y sabrás de lo que hablamos.

Tus cristales te han llamado, te han encontrado porque has sabido escucharles. Siente el agua, siéntete el agua, hazte una con ella y no volverás a tomar una ducha igual que antes. Eres fuego puro, tienes la capacidad de transmutar, tienes la capacidad de crear entre las cenizas, eres creadora. Utiliza tu fuego interno para hacer alquimia.

CREE EN TI


Cualidades: autotransformación, camuflaje, expansión, fuego de Dios, creación, Kundalini, creatividad, libertad.
Tótems que aparecieron: Ave fénix, serpiente (Kundalini) y un gato negro que personificado es muy alto.


Lo que Jesús vio

Me vio en el bosque, tanto él como Mara me sintieron en profunda conexión con la Tierra. Descubrió que él y yo fuimos hermanos en una de nuestras vidas, como indios Sioux Americanos y la escena en la que nos vio íbamos cabalgando temerarios por las explanadas de tierra, a gran velocidad, con silla o a pelo, yo iba haciendo acrobacias en el caballo, me pasaba para un lado y para otro….muy liberador para el espíritu. Me vio en algunas otras de mis vidas pasadas, una como druida celta donde tocaba el arpa, y me vio en mi primera vida que tuve en la Tierra como Sirena, en tiempos remotos mucho antes de que existiera el ser humano: mucha conexión con el agua, los cetáceos y seres submarinos cuando éramos guardianes de la Tierra. Y todavía más atrás me vio en una de mis vidas en Sirio, piloteando una nave a gran velocidad y dando de giros. (Al parecer siempre me ha gustado la adrenalina jejeje esta vida no es la excepción).
Entre mis guías me acompaña uno desde Sirio que es de los que más presente ha estado a lo largo de mis vidas, en una de ellas incluso fue mi abuelo. Entre mis maestros había uno blanco muy grande y luminoso con dorado, también, Jesús Sananda, Quan Yin quien ha estado mucho conmigo este año y estuvo un buen rato junto a mi cabeza diciéndome algo, y un  monje con capucha, según Jesús de los primeros monjes cristianos, un ermitaño. Me trabajaron mucho la zona de mi vientre, con mis primeros chakras y con mis pies para sanarlos. Había mucho fuego y entre mis tótems estuvo muy presente el ave fénix, la serpiente Kundalini y un gato negro que dice Mara que cuando se personifica es muy grande y su energía es muy fuerte, sentí que era Kior, mi guardián.

 
Día 2 (15/dic/2011)

La mera fusión con mi Ser Superior.

Esta vez no fue tanto viaje como el primer día, fue más de sensaciones, mucha energía fluyendo por todas partes, entre las más recurrentes sentía como si estuviera sumergida en agua y las mareas se movieran de un lado a otro sentía cómo subían y bajaban alternadamente como equilibrando ambos lados de mi cuerpo. Comenzamos con música chamánica y fue cambiando conforme iba avanzando, Fue un viaje más espacial, no tanto terrestre. Nunca me sentí en ningún lugar específico, de pronto sentía selva, de pronto estrellas, de pronto desierto, de pronto vacío. Solo recuerdo la imagen de un volcán de cuyo cráter escurría lava que iba formando rostros ancestrales, y como en 2 o 3 ocasiones vi a la Tierra desde el espacio. El resto fue sensación, sentía cómo se iba elevando mi vibración y en el momento de la fusión sentí mucha energía dentro de mí hasta sentir como se abría mi pecho y todo mi cuerpo se partió en dos, emanando de mi interior una intensa luz blanca que se expandía en todas direcciones y la sensación de que algo me abrazaba con un amor muy grande y sutil.

Después de la intensidad de la fusión regresando al aquí y ahora, comenzó una canción que parecía como de cuna, y la última imagen que tuve era como si estuviera en mi cuna durante mis primeros años y desde ahí veía a mi mamá y a mi papá asomados, estaban abrazados contemplándome en amor.

Esto ha sido muy sanador sobretodo en la relación con mi madre pero en general la relación de mis padres, pues anteriormente cuando regresaba a mi infancia regresaba a momentos de agresión, gritos, llanto y situaciones de dolor, excepto cuando regreso a los momentos de juego. Pero esta fue la primera vez que regreso a esta etapa con un sentimiento de paz y una armonía amorosa en conexión con mis padres.
Canalizaciones de Mara

En el momento de la fusión ella me vio como una sirena pero no una convencional sino etérica, la parte baja de mi cuerpo era como de plasma o éter. Y a mi alrededor había burbujas pero también como de plasma. Vio a dos seres femeninos, como dos mujeres una a cada lado de mi cuerpo, tomándome de ambos brazos como para que “no me fuera” anclando mi energía a la Tierra mientras era penetrada por haces de luz… ¡Yupi! 




Atrévete a seguir tus sueños, te estás acercando a esa misión, a ese propósito de tu bella alma, Ya lo palpas, ya lo sientes, ya lo hueles. Eres tú misma, es tu ser, tu verdadero YO. Ya te has visto, sabes quien eres, es el momento de actuar, entrégate a esa causa pues es tu vida, es tu pasión, es tu alma viviendo su-tu propósito. Mantente enfocada en lo que quieres, en tus intenciones. Utiliza el don del águila para ver el panorama de forma amplia y todas sus posibilidades. Pide ayuda, no lo hagas tú sola. Todo el universo te acompaña, tú eres ese universo. Usa a tus aliados, trabaja con tus guías, trabaja con mi espíritu Gaia.
Nada te falta, nada te detiene, expándete. Camina firme que tus pasos los sostengo. Cree en ti, nosotros creemos en ti. El amor de tu corazón mueve las montañas y toda vida a tu alrededor. Camina segura y gozando.

Lo que Jesús vio

“Menudos viajes que te pegas” fue lo primero que me dijo. Me vio haciendo una serie de cosas inusuales, me vio volando bajo el agua, me vio nadando entre las nubes, flotando en el bosque y caminando en el espacio…jajaja ¡Todo al revés! (“¡Rarooo!” Pensé). Dijo que andaba yo saltando de un lado a otro, de una dimensión a otra, de la Tierra al espacio, y así todo el tiempo. Antes de empezar formaron una estrella con cristales debajo de la camilla a la altura de mi corazón que en el momento de la fusión comenzó a disparar haces de luz en todas direcciones, atravesando mi cuerpo a gran velocidad y efectivamente me dijo que vio como mi cuerpo se partió en dos y bajó mi Ser Superior, blanco y luminoso con dorado y azul. Y entró en mí, fusionándose con el resto de mi ser en una explosión impresionante de luz y colores según describe Jesús. Estaban acompañándome mis maestros, guías y mi guardián Kior también estuvo presente entre el bosque.


 

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